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La forma de su cuerpo es curva, de cabeza grande y alargada. Este crustáceo esta cubierto por un caparazón fino, que se transforma en rosado una vez cocido. Se le encuentra en las desembocaduras de los ríos y puede conseguirse fresco o congelado. Usualmente, del langostino se come el cuerpo, sin la cabeza ni la cola, pero hay gente que lo come con el caparazón. Sus cabezas son ricas en fósforo y se utilizan para hervidos; su carne para platos principales, sopas o guisos. También quedan muy bien a la plancha, a la parrilla o sancochados.